Get your own Chat Box! Go Large!

/br>

sábado, 15 de diciembre de 2007
Alfredo Amarillo


Nació en Montevideo (Uruguay) el 21 de enero de 1953. Pasó tres temporadas en la disciplina del FC Barcelona, club al que llegó procedente de del Valladolid en la temporada 76-77, por 15 millones de pesetas. El centrocampista uruguayo saltó al terreno de juego con el uniforme blaugrana en 50 encuentros oficiales, 33 en la 76-77, 17 en la 77-78 y cuatro en la 78-79. Esta última temporada la pasó cedido en la UD Salamanca hasta que en la 79-80 fue traspasado definitivamente al RCD Español, junto a Bio y Fortes. Su juego temperamental y agresivo en ataque le permitio conseguir goles de bella factura, como uno de los seis que encajó el Valencia en su visita liguera al Camp Nou la temporada 76-77. Un tanto que fue elegido por Eurovisión como mejor gol del mes de todas las competiciones de liga Europeas.

Imagen

Amarillo, en la actualidad.


En una entrevista publicada en un periódico uruguayo:


Alfredo Amarillo hoy tiene 53 años, fue el último jugador uruguayo en vestir la camiseta del Barcelona de España. Se fue del país con apenas 19 años, después de haber jugado en la selección uruguaya y ponerse la blusa del Nacional del 73.
En la madre tierra, compartió canchas de fútbol con el holandés Cruyff, -aquel crack que brilló en la Naranja Mecánica-, entre otros.
Fuimos a conversar con él, en el Club Social y Deportivo Buceo, gracias a la gestión de un amigo en común, el Pachu Pérez.
El fútbol de Amarillo recibió elogios de la prensa española de
la época tales como: “El uruguayo combina maravillosamente por
el canal izquierdo con Cruyff”, o por ejemplo, otro título: “Amarillo, cerebro en Salamanca” o “Amarillo, la figura del Barça”.
“Yo era un chiquilín de 17 años y jugaba en la reserva de Nacional... yo siempre pensaba ‘algún día se va a lesionar alguno...’ ¡Aquel Nacional era tremendo! No dejaban el puesto ni equivocados... El Pulpa Etchamendi era un personaje fantástico.
Debuté contra Cerro, el partido iba 0 a 0 y en el entretiempo el Pulpa me dice: ‘cuando vayan 15 minutos usted vaya para donde estoy yo’. Él estaba del lado de la tribuna Olímpica y lo veo que levanta la mano... Ya habían pasado los 15 y yo no me animaba. Le comenté a Hynes que era el equipier y me dijo. ‘¡Andá muchacho, que van 17 minutos!’. Allá salí corriendo.
Cuando llegué allá, Etchamendi enojado dice: ‘¡Usted quiere
o no quiere jugar. ¿No fue a la escuela?!’ Entré, tiré un centro, gol de Artime y ganamos 1 a 0.

Un día con Daniel Mantegazza vamos y pedimos un adelanto del
sueldo en Nacional. Y nos vamos a comer al Chivito de Oro. Ese fin de semana jugábamos con Rentistas. Estando ahí en el bar se aparece Gualberto Díaz, que repartía productos porcinos y era el técnico de Rentistas... y se sienta a charlar
con nosotros... En eso, pasa por la vereda el Pulpa Etchamendi, tenía unos lentes gruesos, como culo de botellas... y Mantegazza me dice; ‘No nos vio, menos mal...’.
Cuando vamos al Centenario para jugar el partido, en los vestuarios estábamos todos sentados y el Pulpa nos mira a nosotros dos: ‘Si perdemos el partido, es culpa de ustedes dos’. Por suerte ganamos cinco a cero”.

¿Quién es mejor?
“Un día Nacional va a jugar con Botafogo en el Maracaná, por la Copa Libertadores. El Pulpa Etchamendi me incluye en el grupo que viaja. En Botafogo jugaba aquel Jairzinho, que era un fenómeno, venía de salir campeón del mundo con Brasil en el 70. Antes del partido viene el Pulpa y me dice: ‘¿Quién es mejor, usted o Jairzinho? Yo tenía 18 años, le digo: ‘Y... Jairzinho, maestro’ Entonces me mira serio y seco y me dice con esa voz ronca: ‘¡Usted es un hijo de puta..., a usted yo no tendría ni que ponerlo...!’ Fui y marqué a Jairzinho y lo
anulé. Se cambió de punta porque no lo dejé agarrar una pelota. Después, en los diarios, dijo que yo lo había marcado muy bien, para lo joven que era y la experiencia
que tenía”.

“El pulpa es un libro”
“El Pulpa Etchamendi venía y te decía: ‘Usted va a jugar... ¡No se me cague!’.
Una vuelta le dijo al Coco Martirena -con quien jugábamos en la reserva de Nacional- ‘Coco, vos sos mi ídolo, sos un fenómeno, pero no te puedo poner porque está el Ildo Maneiro’.
Nacional tenía un cuadrazo. Y todos los domingos jugaban
siempre los mismos. Las charlas del Pulpa eran tremendas...
Te decía: ‘Esto es así muchachos, si ellos hacen tres y nosotros hacemos sólo dos goles... miren que perdemos!’.
Él no te decía nada, ni pizarrón ni tiza, ni subí ni bajá... Nada. ‘Vaya y juegue’.
‘En un partido le cae la pelota a Calcaterra, así de frente al
arco. Y Calcaterra erró un gol hecho. En el vestuario, el Pulpa Etchamendi va y lo encara y le dice:¿Qué le pasó?
Y Calcaterra le contesta: ‘La verdad es que no esperaba la
pelota...’ Y Etchamendi se calentó: ‘¿Y qué esperaba? ¿Qué cosa esperaba en el área? ¡Que cayera un boniato en vez de una pelota de fútbol!’
El Pulpa además de ser un gran técnico de fútbol ¡tenía cada
cosa!, de la vida, de la noche, de los boliches... El Pulpa es un libro”.

La camiseta celeste
“Yo integré la selección uruguaya que jugó el Preolímpico
Juvenil de Colombia en 1971. El técnico de ese grupo era Zamora y Gutiérrez Ponce fue el preparador físico. A mí me eligieron como integrante de la selección del campeonato. Ahí jugaron Omar Garate en el arco, Carlos Curbelo y Mario Napilotti que jugaban en Cerro, el Pato Marenco, Héctor Loureiro -que jugaba en Sudamérica-, el Toto Giménez, Resola, el Indio Olivera... Contra los peruanos se armó un lío bárbaro, cuando terminó el partido se armó una batalla
campal...¡corrimos a los peruanos por toda la cancha!
Yo ya en esa época alternaba en la primera de Nacional. Cuando
venden a Mugica, juego de jas izquierdo y al siguiente partido
venden al Cascarilla Morales. El Pulpa Etchamendi me pone de
puntero izquierdo y a Cánepa de lateral. Me fui enseguida, fue
todo muy rápido, era el año 73”.

Cuando Amarillo jugó con Cruyff
“Un día jugué de puntero izquierdo, anduve volando. Levanté cuatro centros y Palito Mamelli hizo cuatro goles. Hablan con mi viejo para llevarme al Barcelona. Yo tenía 19 años.
El viejo viene y me dice: ‘¿te animás a irte?’ Yo pensé que me
estaba echando de casa... Le digo que sí.
-¿A dónde tengo que ir?
-A España
-¿Qué voy a hacer yo en España?
Y el viejo me dice: ‘¡A jugar al fútbol, botija!’
Voy a jugar al Valladolid. El primer partido que tenemos
fue contra el Tarragona -que es un equipo de la provincia de
Cataluña- y ahí ya me vieron y hicieron la opción por mi pase.
A los dos años de estar ahí me nacionalicé español y me compró
el Barcelona. Antes de mí en el Barcelona
habían jugado los uruguayos Julio Benítez (hermano de Eladio)
el Negro Cubilla, el Cacho Silveira... Yo fui el último uruguayo en jugar en el Barcelona. ¡Se ve que no debo haber dejado bien sentada la cosa! Al Barcelona llegué con 22 años. Tuve de compañeros al holandés Neeskens, al peruano Cholo Sotil, a Milonga Heredia, el argentino. Pero la figura era Johan Cruyff, que ya había brillado en el Mundial de Alemania 74. Cuando viene el problema con la ficha de los extranjeros me voy en préstamo una temporada al Salamanca. Estando ahí, se interesó el Real Madrid y ellos me daban -bajo cuerda- la plata para que yo me comprara el pase. Pero se enteraron en el Barcelona y me retuvieron. Entonces metieron mi ficha
en un traspaso con Canito que el Barcelona lo quería y fui al Espanyol de Barcelona. En esos años me citan para integrar la selección española, que dirigía Kubala, y que se preparaba
para el Mundial del 78 en Argentina. No pude jugar. Porque
yo estaba registrado en FIFA por haber jugado con Uruguay en el campeonato juvenil de Colombia. Esto mismo le pasó al Nene
Curbelo con la selección francesa. Habíamos jugado un campeonato juvenil amateur que constaba en los registros de la FIFA. Kubala me dijo: ‘por la derecha va a jugar Camacho del Real Madrid y por la izquierda usted...’. Al final jugó el suplente mío en el Barcelona. ¡No pude ir!
En ese tiempo Cruyff era un referente. Fue como, más adelante,
Maradona o Pelé. El holandés era un tipo frío, no era de brindarse mucho. Con la clase de jugador que era, su vida pasaba de los entrenamientos para la casa y viceversa.
En cambio en el Salamanca jugué con el arquero argentino
D’Alesandro, estaba Rezza en el Gijón, el Perro Castronovo y con ellos nos juntábamos a comer un asado.
Yo me fui casado de Uruguay y allá tuve tres hijos, uno de ellos catalán. Viví nueve años en España, volví varias veces.
El Barcelona me invitó a la fiesta de los 100 años y fue hermosa, increíble, había jugadores de todas las épocas. Me mandaron los pasajes y estadía de hotel a todo lujo”.

Final en Danubio
“En la temporada de 1979-80 voy a jugar al Neza de México... en aquellos años llegan también Daniel Bartolotta, el Copa Morales, el Negro Custodio. Fui a vivir a un lugar que cada
vez que ibas a hacer las compras para la casa estabas arriesgando la vida... No aguanté... Mi último equipo fue donde empecé, en Danubio. En el baby fútbol me inicié en la Rinconada, en el Buceo. En Danubio estuve unos meses, con don Raúl Bentancur como técnico. En aquel equipo estaban Zeoli,
el Araña Beltrán, César Vega, Yeladián, Esnal, Adrián Viera, el Rata Dalto...

Vamos al estadio a jugar contra Peñarol, era el año 85 y jugué
de jas izquierdo. En una jugada metí un centro al área y Ruben
Sosa metió un golazo. Ganamos 1 a 0 y después de ese partido me terminé retirando del fútbol. Tenía 30 años recién cumplidos”.

Publicado por ipepucela @ 19:20  | Historia del Barça
Comentarios (6)  | Enviar
Comentarios
Publicado por Invitado
martes, 26 de febrero de 2008 | 20:49
Buen reportaje - amarillo fue un gran juga
dor
Publicado por el maxi
sábado, 06 de septiembre de 2008 | 3:29
tube y tengo el placer de conocer al alfredo un fenomeno de persona lo vi jugar al futbol y era un gran jugador una zurda impresionante un cambio de ritmo que te mataba ademas lo conozco del barrio buceo donde lo quiere y lo respeta todo el mundo hoy vivo en usa hace tiempo no lo veo pero siempre pregunto x el y me alegro cuando me dicen que esta bien arriba alfredo vamo buceo.
Publicado por ipepucela
sábado, 06 de septiembre de 2008 | 12:49
Pues lo primero de todo, un abrazo desde España. Me alegra saber que existe gente fuera de mi casa, que lee lo que yo escribo. Si tienes oportunidad, cuando vuelvas a ver a Don Alfredo (Me he puesto de pie Sonrisa ) Le das un cariñoso abrazo de mi parte y que sepa que ha habido mucha gente interesándose por él. Y si quiere... que nos haga una visita. (Una foto firmada ya sería una pasada)
Saludos amigo.
Publicado por Danubiano
jueves, 23 de octubre de 2008 | 1:27
Alfredo Amarillo fue un jugador excepcional , brillante tecnicamente , un genio de estrategia en la cancha , realmente he visto en mi vida pocos jugadores de su clase , y en esa lista de pocos lo pondria a el en primer lugar sin ningun lugar a dudas .
Gestos con las manosbandera Barça 2Brindis
Publicado por Invitado
domingo, 15 de marzo de 2009 | 16:53
Yo tuve el honor de jugar con alfredo, antes de que entrara en nacional, jugabamos en la calle tomas gomez junto con el milton y el freddy, yo era el negro chico, porque todo eran mas grandes que yo, una vez fuimos a jugar con el equipo de la pizzeria de anzani, lo llamabamos el buzon, mi viejo habia traido un mastil enorme en donde todavia se pone una bandera de peñarol.
Fuimos un dia a jugar contra el peñarol de carrasco, y el arbitro sanciono un penal a favor de nosotros, por supuesto lo pateo alfredo, la pelota salio silbando, iba quieta en el aire pero con una velocidad increible, pego el el palo derecho del arquero y a causa de la violencia del disparo el palo casi se parte, era un lujo verlo jugar, eramos vecinos, yo vivia con mi viejo y mi hermano al lado de la cerveceria, al fondo, nunca me voy a olvidar que en mi adolecencia conoci a un jugador que supo abrirse camino y dejar bien plantado a los uruguayos, y en especial a los que como yo lo pudimos conocer personalmente.
Publicado por Invitado
viernes, 21 de agosto de 2009 | 0:07
yo cnozco a alfredo amarillo personalmente si alguien le interesa saber de el o algo no duden en preguntarmelo, un saludo a todos los que se interesan por esta persona o se sienten admracion por lo que fue como futbolista.