Me acuerdo que de pequeño, jugando en casa con mi primo, le agarré de la cabeza y le golpeé contra el esquinazo del taquillón de la entrada. Teníamos cuatro años y después del lógico malestar de mi primo

Cuando se le pasó el berrinche, vino y... ¡¡¡Me pidió perdón!!! Se ve que con cuatro años no tenía muy claro cómo era la cosa y no se daba cuenta de que sería yo el que tenía que pedir perdón (Cosa que 30 años después todavía no he hecho)
Hoy leo el MARCA (¡Cómo no!) y veo lo siguiente:
Te regaló un partido contra el Almería, contra el Sevilla no te pitó dos penaltys en contra, rebuznaste contra él en rueda de prensa, te fuiste casi de rositas y ¿todavía debes aclarar "Que no le guardas rencor"?
¡¡¡Toma!!! Como yo a mi primo... pero la ostia se la llevó él.
PD. Al taquillón de la entrada no le ocurrió nada, gracias a Dios