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Mi?rcoles, 24 de octubre de 2007
Texto an?nimo (Ignoro el origen)


Julio Cesar le reprochaba con enfado algunas cuestiones a Cal?gula, mientras Claudio observaba sin dejar de beber vino rebajado con agua, la escena despert? la risa en Marco Aurelio y en Alarico, que permanec?an junto al tr?o familiar. Al otro lado de lo que parec?a ser la barra de un bar estaba Napole?n escuchando los versos que Rosal?a de Castro recitaba en voz alta, a su alrededor Santa Helena y Ana Frank sonre?an las lecturas. En una mesa del fondo una legi?n romana jugaba a los dados mientras beb?an gritando y riendo, en la mesa de al lado una Cristina de Suecia conversaba con Santa Genoveva. De pronto un joven atraves? la estancia mientras llenaba una jarra de vino, todos se callaron y observaron los pasos del joven y apuesto rubio. Se acerc? a la puerta principal y la abri?, all? estaba Juan Antonio con el gesto de picar con los nudillos la gruesa y vieja puerta de madera. En la taberna todos callaron, muchos se pusieron en pie, mientras Alejandro Magno le ofrec?a la copa de vino que hab?a llenado mientras se dirig?a a abrirle la puerta.
Juan Antonio cogi? la copa y con paso t?mido se intern? en el bar, mientras el Magno le cog?a delicadamente del brazo y le invitaba a que se paseara por toda la estancia. Alejandro lo iba llevando a una mesa que estaba vac?a junto a una ventana, mientras todos saludaban a Juan Antonio, hasta que sus ojos tropezaron con una mesa, en ella estaba Charles Darwin conversando con unos extra?os hombrecillos de color gris y con otros alt?simos con cabellos rubios plateados, Juan Antonio mir? extra?ado a Alejandro Magno, y una voz a su izquierda le dijo -? si ? es lo que estas pensando, son de fuera!-, Juan Antonio se gir? y descubri? a Fernando Jim?nez del Oso sonri?ndole. Los dos amigos se abrazaron riendo hasta que Fernando le se?al? la mesa vac?a junto a la ventana -?toma asiento Juan Antonio que me has pillado en medio de una charla interesant?sima, ahora me uno a vosotros!- y se fue junto a Darwin, mientras el macedonio tomaba siento en la mesa vac?a Juan Antonio se asom? a la ventana y descubri? una playa bell?sima, con enormes ballenas saltando en la lejan?a y una manada de lobos jugueteando en la arena, por la derecha se aproxim? un unicornio y se qued? mirando a Juan Antonio.
Maravillado se sent? en la mesa, bebi? el vino que le hab?a dado el Magno y ech? a re?r, -? jajajaja ? pe ? pero que lugar es este ???-, Alejandro bebi? un largo trago de su copa y le dijo con una honesta sonrisa -? esto, querido amigo, es la Rosa de los Vientos

Publicado por ipepucela @ 0:00  | Prensa
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